ODA AL SOLDADO DESCONOCIDO. No hay guerras justas, sólo carne de cañón (de JOSÉ LÓPEZ MATEOS)
Empezó la guerra, él era casi un niño, apenas tenía dieciocho años recién cumplidos. Le dieron un día todo el equipo, un fusil con bayoneta, bombas y otros artilugios para matar en otras guerras a otros soldados desconocidos. Ese niño soldado no sabe, que aquellos que mandaron hacer la guerra, por causas injustas, manchando con sangre, amores y aldeas, quemaron las casas de todos los pueblos, matando a sus hijos, con ruinas de muerte dejaron su pueblo todo destruido. En sus ojos se veía un niño asustado y sorprendido, iba marchando despacio a lo largo del camino, pues él muy bien sabía, que si pisaba una mina, se quedaría malherido. Cae la noche en el silencio, y mientras suena la metralla, los sonidos de la guerra en su cabeza estallan. Se oyen gritos y alaridos de los soldados heridos, y cuando todo está en la calma, tiene helada toda su alma. Un niño pasa corriendo, pero una bala perdida, le ha dado en el corazón y se muere en el camin...